Gracias Dios por un año más de vida de mi hijo, es una alegría verle tan feliz, tan crecido, con salud y convirtiéndose en una hermosa persona. Hoy festejaremos todos los cambios que está haciendo, todo lo bueno que nos dio la vida desde que el llego.
Como ya saben, ¡todos nuestros seres queridos están invitados a unirse a la celebración!
Has sido muy bondadoso en cada momento de mi vida, Dios, y a mi solo me resta agradecer. ¡Tengo aún más de lo que había imaginado! Hoy soy consciente de que estar a tu lado es la mayor bendición que tengo en mi vida ¡Y espero nunca dejarte!
Te pido Señor me hagas una persona merecedora de tu bondad, y que por siempre guíes mi camino.