Hijo mío, acumulas un año más de experiencias y aprendizajes, que te han hecho crecer y convertirte en una persona maravillosa. En este día siempre recuerdo cuando naciste, no puedo evitar recordar ese momento, eras tan chiquito.
Ahora ya eres grande e independiente, y yo me enorgullezco de mirar como alcanzas cosas que siempre deseaste. Sigue persiguiendo aquello con lo que sueñas hasta que pueda hacerse realidad, sé que puedes conseguirlo pues eres un hombre valiente. ¡Feliz cumpleaños!
¡Feliz cumpleaños, hijo! Andaba reflexionando sobre todo lo que has cambiado desde que naciste. Andaba pensando en la suerte que he tenido de poder acompañarte pasito a pasito.
La suerte de haber podido agarrar tu mano cuando lo necesitaste y también de llegar el momento en que supe que ya la podía soltar para que caminases solo. Has demostrado mucho en los últimos años, y hoy quiero decirte una vez más que te admiro y que te amo.