Hermanita, la vida me dio todo lo que necesitaba cuando tú naciste. Contigo supe que tendría a alguien en quien podría confiar para siempre, con quien podría jugar sin parar y que serías cómplice de todas mis travesuras.
Hemos sido inseparables desde ese momento, y sé que no hay nada que pueda pasar que nos vaya a alejar. Eres la mejor persona, y me alegra que hoy te hagas un poco más mayor, que sigas teniendo esa sonrisa tan hermosa, y que sigas cumpliendo sueños. ¡Feliz cumpleaños y que Dios te bendiga!
¡Feliz cumpleaños, hermanita! No sé que habría sido de mi vida si no hubieras nacido, solo tengo claro que hubiese sido mucho más aburrida, ¡porque tu le pones color a todo!
Hoy recuerdo cuando te miré por primera vez y eras un pequeño bebé y yo solo deseaba que crecieras para jugar contigo. Ahora has crecido y te has convertido en la mejor compañera. ¡Vamos a celebrar y a brindar muchas veces, porque esta ocasión es maravillosa y lo merece!