Desde ese momento siento una gran gratitud

¡Feliz cumpleaños, suegrita! No negaré que la primera vez que te conocí los nervios se apoderaron de mi, pero tú tienes una sensibilidad especial, pues me lo notaste e hiciste todo lo posible para que me sintiera bien.

Desde ese momento siento una gran gratitud, admiración y un inmenso cariño por ti. Desearé siempre que tengas lo mejor y que la vida te trate de maravilla, ojalá este año sigas regalándonos a todos los que te rodeamos, tantas sonrisas.